Conciliación laboral y familiar

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Convertirse en madres lleva a muchas mujeres a tomar la decisión de poner fin a su vida laboral después de muchos años de esfuerzo y dedicación ya que piensan que no pueden compaginar ambas cosas.
Es complicado, muy complicado, aunque no es imposible y si no se hace bien, puede resultar bastante estresante y no únicamente para la mujer.



No hay una regla mágica, no hay un libro ni una guía para ayudar a las mamás a encontrar esa balanza que necesitamos para equilibrar nuestra vida laboral y familiar.

Soy madre y de las que quieren ser “super perfectas”, de esas que quieren hacerlo todo, trabajar, llevar a los niños al cole, hacer la comida, recogerlos del cole, llevarlos a las actividades, salir a correr, hacer la compra y así un largo etcétera…y jamás pensé que fuese imposible aunque tenía clarísimo que sería complicado.

Además de madre, trabajo y soy bloguera, tres cosas que ocupo a tiempo completo.
No quise renunciar a nada, así que tocó encontrar el equilibrio para no tener que renunciar a nada.

Mi principal función es mi faceta como mamá, esa no la cambio por nada en el mundo y si quiero llevar y traer a mis hijos al cole y pasar horas al día disfrutando de su compañía, tocaba sacrificar algo, así que lo mejor era reducir un poco las horas de trabajo y por suerte en mi trabajo me lo permitían.

Además de todo, me apasiona escribir, así que es algo que hago diariamente en mis dos blogs y eso da muchísima faena, pero es algo que hago con mucho gusto. Ya sabéis el dicho de sarna con gusto, no pica. Así que toca repartirse bien la faena, para poder hacerlo todo y encima hacerlo bien.

Todos es cuestión de planificación y de interés. Leer mientras se hace la cena o se pone el lavavajillas, responder un email mientras espero en la puerta del colegio, escribir un post cuando todos duermen, además de ir a trabajar y encargarme personalmente de mis hijos…todo supone muchas horas al día, así que como os podéis imaginar me exijo muchísimo y valoro demasiado mi tiempo, tanto que no me permito que una sola hora al día no sean productivas y eso no quiere decir que no pare nunca y que no descanse.

Salgo a correr cada mañana, cuando es posible y eso me va genial, me ayuda a despejarme y escuchar música mientras hago ejercicio, me ayuda a desconectar.

¿Cómo se consigue hacer todo sin tener que renunciar a algo?, pues encontrando el equilibrio entre todo y la única fórmula mágica que funciona es la planificación.

Es importante tenerlo todo planificado, organizado y bien clarito para todos. Agenda completa, calendario en la cocina, tablón donde se cuelgan las cosas importantes, cartulinas para todos con las tareas y actividades extraescolares….

Para que todo vaya bien, es importante saber establecer límites al igual que hay que aprender a decir NO cuando sea necesario y sin sentir remordimientos.

A muchas personas les parece estresante y para mí es super gratificante. Puedo cuidar y disfrutar de mis hijos, sigo manteniendo mi trabajo y puedo seguir escribiendo en mis blogs, porque hemos aprendido a conciliar nuestra vida laboral con la familiar.
No importa si no duermo la siesta, es más hace tanto tiempo que ni recuerdo lo que es. No importa si tengo que cambiar la cita de la peluquería o si cambio mis planes porque tengo cita con el pediatra,…porque todo vale la pena.

Pero ya sabéis que las madres vivimos en una constante montaña rusa porque los niños son completamente imprevisibles y nuestra planificación se puede venir a bajo en cuestión de segundos. Así que debemos de disponer de tiempo y ser un poco flexibles para ir haciendo en función a lo que surja. 

Hay que ser felices, disfrutar de la vida pero ante todo hay que disfrutar de la familia.

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