DEBEMOS ENSEÑAR A LOS NIÑOS A VALORAR EL DINERO

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El dinero no cae de los árboles, eso es algo que nuestros hijos deben aprender desde bien pequeñitos, aunque cueste bastante hacerse entender. Aún recuerdo el día que me regalaron la famosa planta del dinero y mi hijo se pasó diez minutos mirando la planta para ver como caían las monedas.

Mi madre siempre me decía que parecía que la boca me la había hecho un fraile y ahora que soy madre lo entiendo pero también he llegado a la conclusión de que la culpa la tenemos los padres porque pocas veces decimos que “no” y yo digo: si puedo ¿porque no se lo voy a comprar?. Seguramente esta sea la pregunta que muchos padres nos hacemos en muchas situaciones y que a veces nos hace sentir fatal porque debemos decir que no cuando podemos darles un capricho más.

 

Tal vez podamos hacer realidad todos los caprichos de nuestro pequeños pero eso no quiere decir que sea lo más conveniente. Debemos aprender a decir NO ya que nuestra obligación como padres es preparar a nuestros hijos de la mejor manera posible, para que sepan enfrentarse solos al mundo cuando sean adultos y deben saber que existen limitaciones ya que no siempre podrán tener todo lo que les apetezca

Los niños son esponjas que aprenden todo lo que ven, por eso es importantísimo que seamos un buen ejemplo a seguir, nosotros debemos ser el modelo perfecto para que nuestros hijos aprendan a valorar todo lo que tienen.

Nuestros hijos deben tener una relación completamente sana con el dinero, deben entender que cuesta mucho ganarlo y que es importante ganárselo con su esfuerzo para poder luego disfrutarlo sanamente.

Los adolescentes son un pozo sin fondo ya que siempre necesitan dinero para sus gastos personales a los que hay que sumarles la ropa, estudios, actividades extraescolares y un largo etcétera que tenemos que asumir los padres diariamente.

Es fundamental que nuestros adolescentes valoren lo que tienen, por eso deben tener clarísimo la forma en la que consigue, como se debe administrar y también para qué se emplea. Igual de esta forma entienden la importancia que tiene y dejen de creer que la tarjeta es mágica y que cuando papá o mamá pasan la tarjeta te puedes llevar todo lo que quieras por amor al arte. Mi hija siempre me dice que tengo mucha suerte porque le doy un billete a la señora de la tienda y me devuelven un montón de monedas 🙂 aunque reconozco que siempre que me lo dice me hace reír por su bendita inocencia y después del momento de risa siempre le recuerdo que papá y mamá trabajan cada día para ganar dinerito y poder tener todos los privilegios que por suerte tenemos.

Si queremos que nuestros adolescentes tengan una relación sana con el dinero, debemos enseñarles desde pequeños y con los años descubrirán que el dinero no nos da la felicidad pero si que nos ayuda a vivir mucho más tranquilos.

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