EDUCAR CON CORAZON, ES POSIBLE Y POSITIVO

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Castigando no ayudamos a que los niños crezcan. Me resulta pesadísimo escuchar constantemente eso de “cuando yo era pequeño…” o “yo a su edad….” y donde dejamos eso de “a mí mi padre…”. 
Todas estas frases forman parte del pasado y nuestros hijos viven HOY en un mundo que por suerte evoluciona, eso quiere decir que hay millones de estudios y conocimientos suficientes, que avalan que con castigos no solo no se soluciona nada, además se empeora, ya que los críos crecen más lentamente, perdiendo muchas oportunidades en el camino para aprender.



El primer problema es que esperamos a que piensen como nosotros, los adultos, esperamos que razonen sin haberse caído, sin tropezar, sin equivocarse… se nos olvida que nosotros hemos pasado por eso y se nos olvida como nos sentíamos cuando nos castigaban o no nos daban la oportunidad para expresarnos.
La vida evoluciona, y con ella otras formas de encaminar y guiar a los pequeños.

Cuando un niño sufre castigos continuados y severos, se crea en ellos desconfianza, rabia y temor. Además que desarrollar una habilidad especial para mentir, una especie de mecanismo de defensa para así evitar ser castigados.

Es mucho más fácil guiar a un niño, creando un vínculo de amor, tranquilidad, en el que exista la comunicación, donde el pequeño pueda expresar sus miedos, preocupaciones, dudas y donde los padres podamos, siempre desde la armonía y tranquilidad, explicar a nuestros hijos lo que está bien, mal y donde están los límites. 


No debemos ser extremistas y confundir los LIMITES, (que todo niño debe aprender a respetar) con los castigos que muchos padres imponen de forma desmesurada.
Debemos ser firmes con nuestros hijos pero siempre desde el respeto mutuo.

Creo que es importante que nunca olvidemos que los niños aprenden lo que ven y escuchan. Nuestros hijos son nuestros mayores imitadores, por eso es preciso crear para todos un vínculo familiar estable, sin gritos, donde todos se puedan expresar, donde exista la comunicación y principalmente donde haya amor.


En vez de decir eso de “es muy caprichosa…· también podemos darnos cuenta que detrás de ese berrinche o rabieta existe un motivo.

¿Recuerdas como aprendiste a montar en bici?, seguro que como yo, te caíste muchas veces. Aprendí poco a poco, primero aprendí a subirme, tardé en coordinar mis movimientos y mucho más en tener equilibrio…lo mismo le sucede a los niños. No podemos esperar ni pretender que aprendan un comportamiento adecuado si no comprenden, si no le explicamos lo que está bien y mal.

Los críos aprenden gradualmente y tenemos que respetar ese tiempo necesario para su desarrollo cerebral.

Yo tengo un niño de 10 y una niña de 5, eso quiere decir, que pueden pasar horas jugando juntos, que lo mismo uno de los dos llora “por supuesto por culpa del otro”. Cuando se da una situación así en mi casa, no se castiga y eso no quiere decir que no sea firme y que a mis hijos no le quede claro mi enfado, pero lo hago razonando, explicándoles y siempre sin apartarlos, son hermanos y deben quererse, respetarse y compartir uno con el otro. Son pequeños pero no tontos y cuando se les explica las cosas, de forma coherente y razonando, son capaces de comprender prácticamente todo, al mismo tiempo que aprenden.
(Pero no pretendáis que un menor de tres años, razone mucho ni entienda cada explicación que le quieras dar).

 

Y si alguna vez te desbordas, ya no te quedan explicaciones y no sabes como solucionar algo, simplemente haz de mamá, acércate a tu pequeño y abrázalo, sentir esa conexión para los dos, a veces es más que suficiente…

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