PAPÁ Y MAMÁ, LOS GRANDES OLVIDADOS CUANDO HAY NIÑOS

PAPÁ Y MAMÁ, LOS GRANDES OLVIDADOS CUANDO HAY NIÑOS

Seguro que habéis tenido esta conversación un millón de veces con vuestras amigas, compañeras de trabajo…La maternidad nos aporta grandes cosas, un hijo es el mejor regalo que la vida nos puede dar, eso todos lo tenemos claro y seguro que nadie lo duda.

Pero en el momento en que nos convertimos en madres, sí justo en ese momento en que nos ponen a nuestros pequeños en brazos y prácticamente nos dicen: “es tuyo y ahora apáñate como puedas! 🙂

Justo desde ese momento nuestra vida cambia, dando un giro de 180 grados, un giro en todos los sentidos.

 

 

Tenemos que buscarnos la vida para compaginar nuestra vida familiar y laboral, nos tenemos que levantar las primeras y acostarnos las últimas, el café y el corrector de ojeras se convierte en nuestro mejor amigo, tenemos que ir al lavabo acompañadas y mientras que hacemos nuestras necesidades movemos con un pie la hamaca del bebé para que se duerma, somos capaces de hacernos la raya del ojo en menos de veinte segundos, nos pintamos las uñas mientras ponemos el lavavajillas, nuestro bolso parece la zona low cost del Corte Ingés…..pero siempre felices, bueno casi siempre, tampoco hay que abusar.

Pero entre todo esto, nos olvidamos en muchas ocasiones de algo, de nuestra pareja o mejor dicho de la vida en pareja.

Y ahora seguro que ya sabéis de los que hablo, ya que muchas veces la pareja es la gran olvidada en la maternidad.

La pareja cuando llegan los hijos

Cuando llegan los hijos a nuestras vidas, la pareja se transforma ya que se experimentan muchísimos cambios emocionales, psicológicos, hormonales y por supuesto, físicos.

Desde el primer instante, nuestro mundo gira al rededor de nuestro bebé y comenzamos adaptándonos a sus horarios y rutinas diarias, algo que hacemos con mucho amor y también con mucho cansancio, ya que nuestro descanso y las horas de sueño se reducen muchísimo. En ese momento nuestro marido nos ve como unas gruñonas malhumoradas y nosotras a ellos como unos jetas que duermen toda la noche y roncan mientras nosotras le damos el biberón al bebé 🙂 algo que no es cierto y que somos capaces de ver, pero no en ese momento.

Dicen que hay muchísimas parejas que pasan por una “crisis” cuando tienen hijos, pero yo creo que eso es como muy drástico, muy exagerado ya que simplemente se trata de una situación de adaptación y cualquier cambio puede resultar agobiante o estresante y la pareja aunque esta unida, se puede encontrar en un enfado constante.

Los expertos afirman que el padre se siente desplazado ya que el bebé recibe todas las atenciones de la madre, algo que me cuesta bastante entender ya que hablamos de personas adultas y no de niños de cinco años.

Perder la zona de confort en la que todos vivimos antes de ser padres, puede resultar complicado para algunas personas, aunque sinceramente creo que es más duro para los hombres ya que parece que no se hacen a la idea de que todo cambiará hasta el día del nacimiento, algo que no nos sucede a nosotras, ya que nos hacemos a la idea desde el momento en que nos lo comunica el test de embarazo, en mi caso cuando apareció el mensaje de embarazada 2-3 semanas en el Clearblue.

Pero el tiempo pasa y los niños crecen, en mi caso tengo un precioso super mago de 10 años y una princesa de 6 años y reconozco que somos muy familiares, soy de esas super mamás a las que le cuesta dejar a sus niños una noche con la abuela, para salir a cenar o ir al cine porque nos gusta disfrutar en familia.

Pero soy consciente de que no es lo correcto y debería hacerlo de vez en cuando ya que la pareja debe buscar de vez en cuando un ratito de intimidad, para desconectar y supuestamente hablar de esas cosas de las que nunca hay tiempo de hablar. Pero en mi caso, os tengo que contar que he salido con mi marido en ocasiones contadas y siempre terminamos hablando de los niños, de su primera palabra, de la última monería de la nena, de los goles que paró nuestro hijo en el último partido…..y así durante toda la cena 🙂

 

Lo que hoy os quería decir en este post, es que debemos encontrar siempre un lugar para la pareja, para relajarnos, para evadirnos de todo, para disfrutar un ratito en soledad y también hasta para recordar…porque yo siempre digo que jamás debemos olvidar ni lo bueno ni lo malo, ya que lo bueno nos lleva a construir un futuro y de lo malo aprendemos para que ese futuro sea muchísimo mejor.

Pero también debemos encontrar un ratito para nosotras, para lo que os apetezca hacer. A mí me gusta salir a correr un ratito por las mañanas y ese pequeño rato me hace estar más feliz y más activa durante el día.

 

 

Yo siempre digo que para que todo funcione bien es necesario que haya planificación, flexibilidad, conversaciones, responsabilidad, rutina y por supuesto mucho amor.

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