Y SI EL RATONCITO PÉREZ YA NO TRAE DINERO??

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Mi hijo ya tiene 10 años y hace un par de días se le cayó otro diente, pero en esta ocasión fue diferente porque tuve una sensación que no me gustó nada. Sentí que mi hijo ya no sentía esa magia e ilusión que había estado sintiendo desde el día en que se le cayó su primer diente. Así que comienzo a pensar que ya conoce toda la verdad pero como es demasiado listo, prefiere continuar con la tradición y seguir recibiendo sus regalitos.

Y se lo toma super enserio, ya que hace diez días se le cayó otro diente mientras se comía su bocadillo de queso a la hora de la merienda y debía estar riquísimo porque se comió hasta el último trocito de bocata con diente incluido y nos tocó crear un diente con plastilina para “engañar” al ratoncito y no perder su regalo.

Recuerdo como si fuese ayer cuando mi niño salía feliz del colegio con su diente en la manita envuelto en un trocito de papel, desde ese momento, el Ratoncito Pérez interrumpía en nuestras vidas para quedarse por una larga temporada…comenzaba nuestra aventura.

La verdad es que el es de esas tradiciones que caen como anillo al dedo, no tengo ni idea de a quien se le pudo ocurrir pero se lo tenemos que agradecer porque nos ayuda a calmar a los niños frente a esta situación.

Pero en nuestro caso, hemos cambiado un poquito la forma de actuar de este pequeño roedor y en vez de dejar una moneda debajo de la almohada a cambio de un diente, nosotros hemos sido un poquito más rebuscados y lo hemos convertido en un ratito divertido, que disfrutamos en familia.

Cuando mi hijo se despierta por la mañana después de haber dejado su diente super bien preparado y esperando a que durante la noche sea cambiado por una o varias monedas, se encuentra con una carta, pero no una carta cualquiera, una carta escrita por el mismísimo Ratón Pérez, donde le comenta lo feliz que está de ver que estudia mucho, le deja bien clarito que ve cada día como hace todos sus deberes, lo felicita por ser muy buen portero….y además en esa carta le da la primera pista para jugar un rato recorriendo la casa buscando pistas para encontrar su recompensa.

Una carta escrita y firmada de puño y letra 🙂

Me gusta muchísimo más dejarle a mis hijos un regalito en vez de dinero y estoy convencida de que a ellos también les resulta bastante más original y divertido.

Hay un montón de cosas que pueden sustituir a la típica moneda, como por ejemplo, una colección de libros (con cada diente que se le caiga, le podéis dejar el siguiente libro de su colección favorita), algún juguete pequeño que quepa debajo de la almohada como por ejemplo la familia Peppa Pig, un cepillo de dientes chulo, un cuento, sobres de cartas de alguna colección, pinturas, una pulsera, monedas de chocolate, caramelos sin azúcar…

 

Han pasado cinco años desde aquel día en que mi niño apareció con su primer diente de leche en la manita y a día de hoy, me sigue pareciendo super divertido ver como mis hijos comparten opiniones, tratando de averiguar por donde entra y sale su amigo roedor, preguntándose como es posible que siendo tan pequeño puede coger monedas o regalos, buscan por toda la casa haciendo especulaciones. Mi hija asegura que mágico y mi hijo está convencido de que tiene poderes y por eso evita que nuestro gato se lo coma cada vez que nos visita por las noches…y nos seguiremos divirtiendo y por mucho tiempo ya que mi niña de 5 años asegura que se le mueve un diente y está feliz imaginando el regalito que le traerá por primera vez el hada de los dientes 🙂 ya que según ella, a las niñas se lo trae el hada y no el ratoncito que es un chico.

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